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Tendencias 2020: La influencia de los millennials en la industria de alimentos


Noticias y Tendencias

Son los protagonistas de la década que comenzó. Con su empoderamiento y conciencia sobre el entorno, los millennials siguen transformando a la industria de alimentos.

Con la llegada de una nueva década, los aires de innovación se toman las industrias del retail, y en el caso de los alimentos, hay una serie de adelantos a considerar para lograr la ansiada conexión con el consumidor, quien es el que tiene la última palabra cada vez que se detiene frente a la góndola.

En esa línea, los análisis de los expertos son enfáticos en señalar que los millennials serán los grandes impulsores en los cambios que se producirán en la industria de alimentos, al ser consumidores empoderados, ávidos de información y con mayor conciencia y sensibilidad respecto a sus hábitos de compra.

De hecho, un estudio realizado por YouGov para Whole Foods publicado en septiembre pasado, señaló que alrededor de un 70% de los millennials están dispuestos a pagar más por alimentos de alta calidad. Además, el informe reveló que la mitad de los consultados compran más productos orgánicos que hace cinco años.

A los resultados de YouGov se suma lo publicado por el más reciente reporte de Nielsen, donde se reveló que los millennials gastaron un 14% más en alimentos y bebidas orgánicas, en relación al año anterior.

Tomando en consideración estos datos, es imprescindible que la industria esté a la vanguardia en cuanto a innovaciones dentro de la producción, envasado o distribución de alimentos, considerando además, los beneficios que tales cambios les puede traer al desarrollo de la empresa. En ese sentido, la transformación que impulsan los millennials debe vislumbrarse como una ventaja para un rubro que se conecta con uno de los instintos primarios del ser humano: comer.

 

La transparencia es fundamental

Los consumidores quieren saber más, desde el origen hasta la llegada a la góndola, sobre los ingredientes, abastecimiento y procesos de fabricación que posee el alimento que compra. De acuerdo a la encuesta de YouGov, más del 65% de los consultados manifestó que la transparencia en el abastecimiento de alimentos es importante, particularmente en carnes y mariscos frescos, y casi el 70% aseguró que leen y prestan más atención a las etiquetas que hace cinco años.

Sumado a lo anterior, no hay que olvidar que estamos en una época en la que los shoppers tienen más acceso que nunca a la información, incluyendo la producción, el impacto en el medio ambiente, el trato hacia los trabajadores y el entorno. En consecuencia, las marcas están llamadas a construir una cadena de producción de alimentos con un mayor énfasis social, ya que las personas buscan comprar víveres hechos con transparencia y propósito, porque de no ser así, buscarán una alternativa más acorde a sus valores.

Un ejemplo de esta práctica es lo que realiza la compañía estadounidense de productos del mar Fishpeople Seafood, que en su página web ayuda a los clientes a “rastrear su pescado”, gracias a los códigos de lote asignado a cada insumo. Este código incluye el río donde los peces fueron capturados, el nombre del pescador y detalles de cómo se efectuó la pesca.

Este 2020, tecnologías como el blockchain serán fundamentales para darle al cliente la transparencia que pide, ya que garantiza la trazabilidad y el estándar de calidad del producto en cualquier etapa de la cadena.

 

Ingredientes alternativos se tomarán la góndola

Otra característica que poseen los consumidores actuales, es que poseen una mayor apertura de mente para atreverse a probar nuevos productos y marcas, de ir variando en su alimentación. Se estima que el 60% de los millennials hacen un esfuerzo por cocinar nuevos platos, incorporando nuevos sabores y texturas a sus preparaciones.

Además de este ánimo aventurero, la preocupación por el entorno y los procesos de producción de alimentos ha llevado a la industria a buscar opciones para satisfacer la constante exigencia de renovación. En ese sentido, los ojos de las empresas se han volcado hacia productos que antes eran impensados como viables para el consumo, como las micro-algas o los insectos.

Por ejemplo, en noviembre del 2018, la compañía suiza Nestlé y la holandesa Corbion se aliaron para la búsqueda de un recorrido industrial de las micro-algas. La finalidad de este acuerdo de desarrollo conjunto fue establecer una plataforma para la producción y comercialización de los ingredientes en base de algas, además de desarrollar aún más la funcionalidad, el sabor y el perfil nutricional para su utilización en la elaboración de diferentes tipos de productos.

Además de las micro-algas, los insectos son el nuevo reto en el camino a la innovación de la industria de alimentos, en consonancia a las nuevas tendencias de consumo. Grillos como los Acheta Domesticus y Gryllodes Sigillatus, y el gusano de la harina están en la mira de los investigadores, debido a que su ingesta ya está extendida, de acuerdo a fuentes oficiales, en alrededor 2,5 millones de personas. Por lo que no es de extrañar la última tendencia de las startups sea en el desarrollo de comida a partir de insectos, ya sea en barritas o en harina.

 

Veggie food: más allá de la soya

Desde que se popularizaron los estilos de vida que evitan la comida de origen animal (vegetarianos, veganos, flexetarianos), la soya se convirtió en el “invitado de piedra” de todo producto dirigido a ese consumidor. Sin embargo, el reinado de esta leguminosa tiene sus días contados, porque ya está siendo destronada por mezclas como semillas y frijoles mung, que permite emular mejor la textura de los yogures y otros productos lácteos.

En el caso de la mantequilla, la elaborada con semillas de sandía o la de calabaza son opciones que han comenzado a popularizarse, mientras que la mantequilla de maní, almendras, nueces o incluso, nueces de macadamia, continúan en su senda triunfal desde la góndola hasta el hogar de los shoppers.

Por otro lado, algunas marcas de cárnicos están añadiendo ingredientes de origen vegetal a sus productos, en un intento por ser más sostenibles y complacer a un consumidor que quiere seguir una dieta más saludable, pero sin renunciar al sabor.

Uno de los pioneros fue Applegate, productor de salchichas orgánicas, embutidos, quesos y otros productos, que lanzó el año pasado The Great Organic Blend Burger, que combina la carne de vacuno o pavo con champiñones blancos. Otras marcas están tomando nota, como la hamburguesa híbrida de BrewDog, que es elaborada con un 50% de carne y un 50% de vegetales, la que no tuvo una recepción muy animada en su país.


Isabel Arrieta 24 de enero, 2020

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