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Supermercados se preparan para los cambios tras la cuarentena


Noticias y Tendencias

El fin del sobreabastecimiento está provocando que la industria de supermercados deba enfrentar las transformaciones que ha traído la pandemia del COVID-19. 

El pasado miércoles, el Gobierno anunció que 12 nuevas comunas en la Región Metropolitana entrarán en cuarentena total debido al explosivo aumento en los contagios por COVID-19 en los últimos días. La medida afectará a Cerro Navia, Conchalí, La Cisterna, La Florida, La Granja, Lo Espejo, Lo Prado, Macul, Renca, Peñalolen, San Joaquín y San Miguel, y comenzará a regir hoy a partir de las 22:00 horas, prolongándose por una semana.

Tras hacerse pública esta noticia, de inmediato comenzó el colapso de los supermercados ubicados en las comunas que deben adoptar el confinamiento, debido a la urgencia de las personas por abastecerse para el encierro; a pesar de que los puntos de venta no van a cerrar durante la cuarentena, en su calidad de centros de abastecimiento de productos de primera necesidad.

Y aunque el último índice mensual de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC) mostró cifras positivas para la industria, en relación al resto de los sectores del retail, lo cierto es que los recientes estudios sobre el comportamiento del consumidor en Chile muestran que la “compra de pánico” en los supermercados quedó atrás, para pasar a una fase mucho más tranquila y controlada de los hábitos del cliente.

 

Adiós al sobreabastecimiento

Un reciente estudio de Nielsen reveló que durante la tercera semana de marzo, fecha en la que se implementaron las primeras medidas para evitar la propagación descontrolada del COVID-19, hubo una fuerte alza en el consumo en las categorías alimentos, higiene personal, aseo del hogar, snacks y confites, lácteos, pañuelos desechables y bebidas.

De hecho, según el reporte de la consultora, en la semana del 15 de marzo, el crecimiento de la canasta experimentó un aumento del 27,8% en comparación al mismo periodo del año pasado, mientras que en la semana siguiente (22 de marzo), esta cifra alcanzó el 52,2%.

Y si bien, estas cifras supusieron una estresante alegría para el sector, por la oportunidad de poder revertir los resultados negativos que tuvieron en el último trimestre del 2019, debido al estallido social; lo cierto es que estas buenas noticias no duraron mucho tiempo.

Según las cifras de Nielsen, en la última semana de marzo, hubo una baja en las compras, siendo un 5,8% menores a las de la misma semana del año anterior. Mientras que en la semana siguiente (5 de abril), hubo una demanda moderada en el sector, experimentando un incremento de solo 3,2% en comparación al mismo periodo del 2019.

El líder de Analytics para Nielsen Chile, Rolando Anzola, dijo a La Tercera que “esta tendencia se debe principalmente a los eventos que se dieron sobre esta tercera semana de marzo: sobreabastecimiento por los anuncios de cuarentena, incertidumbre sobre la cadena de suministro, las horas de funcionamiento, los mensajes de las autoridades sanitarias, entre otros. En abril, se pasó a compras de reposición normales, similares al crecimiento de inicios de año”.

 

¿A qué se enfrenta la industria?

Pasado el “veranito de San Juan” de los supermercados, la duda que enfrentan quienes trabajan en la industria es cómo lograr anticiparse a las nuevas conductas de los consumidores, y de esa forma, mantener sus negocios en marcha.

En ese sentido, la firma española Coto Consulting menciona 11 posibles escenarios a los que deberá enfrentarse la industria a raíz del impacto provocado por el Coronavirus:

1. Reajuste de la oferta: Se acelerarán los procesos de reposicionamiento estratégico, especialización y digitalización, adoptando un mayor protagonismo en gran parte de las empresas comerciales.

2. Black Friday Forever: Tras la vuelta a la normalidad, la apertura de los comercios se caracterizará por descuentos y promociones agresivas, con el fin de liquidar stock, en una especie de Black Friday permanente. De ahí que las grandes cadenas de supermercados entrarían a competir con otra categoría de bienes, debido al atractivo de sus precios.

3. Precio y seguridad: Siguiendo esa línea, el precio tendrá una mayor relevancia por la presión de la oferta, aunque el nuevo consumidor se enfocará más en su propia seguridad, por lo que este factor también adquirirá más influencia.

4. Digitalización y omnicanalidad: Es probable que haya un aumento en la compra por internet y que el retiro se haga en tienda, y que haya una mayor investigación online antes de acudir al punto de venta, por lo que la omnicanalidad mutará de ser una decisión estratégica a un pilar indispensable para adaptarse a la demanda.

5. Se acortará la cadena de valor: Las marcas y proveedores comenzarán a tener un trato más directo con los clientes finales, gracias a la digitalización, que le permitirá reducir el número de intermediarios. Por ese motivo, es probable que exista un alza en los canales de contacto directo con el consumidor, como la venta a domicilio.

6. Optimización del stock: Esta crisis también puso de manifiesto la necesidad de conocer de manera exhaustiva la disponibilidad de productos en tiempo real para evitar tanto el quiebre como el sobrestock. Por lo mismo, es necesario que las empresas cuenten con plataformas que entreguen esa información para poder reponer de manera satisfactoria en los puntos de venta.

7. Aumento en el liderazgo: Se espera que las empresas que ya lideraban su sector, previo a esta crisis, y que hayan logrado mantener su estatus durante el COVID-19, mejoren su posicionamiento y se vean fortalecidas tras el final de la pandemia.

8. Tiendas físicas, más cercanas y disponibles: Para competir, será necesario potenciar la proximidad, empatía con los clientes, vínculos con la comunidad y compromiso con el medio ambiente.

9. Nuevos métodos de pago: El distanciamiento social que ha traído el Coronavirus ha potenciado el desarrollo de métodos alternativos al pago en efectivo, que gradualmente se están convirtiendo en un hábito en los consumidores. En ese sentido, los puntos de venta deberán actualizar sus modalidades de pago para adaptarse a esta nueva necesidad de sus clientes.

10. Monitoreo constante de la demanda: Actualmente, las empresas cuentan con una gran cantidad de información relativa a la demanda por sus productos, que obtienen de diversas fuentes. Sin embargo, necesitarán contar con herramientas que simplifiquen el consolidado de estos datos para facilitar y agilizar la toma de decisiones.

11. Nueva posición de los mall: Tendrán que adaptar sus medidas de seguridad e higiene, lo que se convertirá en un factor diferenciador y de competitividad. Además, deberán adoptar cambios en su modelo de negocio, en una transición de la experiencia a la conveniencia. Por lo mismo, les tocará fomentar nuevas fórmulas de contratación.

 


Isabel Arrieta 8 de mayo, 2020

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