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Los desafíos de la “nueva normalidad” para el canal moderno mexicano


Noticias y Tendencias

Hace más de un mes que el Gobierno adoptó una serie de medidas para el desconfinamiento, y la industria intenta adaptarse a este nuevo escenario. 

Hace más de un mes que el gobierno de México tomó las primeras medidas de desconfinamiento de la población tras la prolongada cuarentena decretada por el COVID-19. Los cambios en el estilo de vida que experimentaron los mexicanos debido al forzoso encierro, dieron paso a la gradual adaptación a la “nueva normalidad”.

Estas nuevas dinámicas actuaron como un incentivo para que los consumidores reflexionaran sobre sus hábitos y formas de comprar, así como el surgimiento de nuevas tendencias en productos y servicios, que se adaptan mejor a sus necesidades. Incluso, se ha especulado sobre una natural resistencia de los shoppers a salir a la calle, debido a que aún no existe una vacuna contra el Coronavirus.

Esta pandemia también ha traído un fuerte remezón a la industria del retail, la que ha tenido que adaptarse sobre la marcha a los nuevos hábitos de sus clientes, los que incluyen una vigilancia más estricta de las medidas de seguridad de los productos, además de vigilar la cadena de abastecimiento, debido al creciente auge de las compras online.

La ventaja que tuvo México por sobre otros países latinoamericanos, es que hace una década vivió una situación similar debido al brote de la gripe AH1N1, enfermedad que si bien, no tiene la misma rapidez ni letalidad que el SARS-COV2, sí generó una serie de transformaciones en los consumidores, las que han servido como ejemplo para enfrentar de mejor manera la revolución en la economía provocada por el Coronavirus.

 

¿Cómo será la “nueva normalidad” para el canal moderno?

Como ya se mencionó, la nueva forma en que los consumidores se relacionan con las empresas (o marcas), trajo repercusiones a la forma en que los negocios sacan adelante sus ventas, teniendo que adaptarse a nuevas dinámicas y preferencias en tiempo récord. La vida de su negocio dependía de ello.

Pero además, se cree que los cambios provocados por la emergencia sanitaria van a perdurar más allá del hallazgo de una vacuna y posterior a la inmunización de la ciudadanía. En ese sentido, la consultora Nielsen vislumbra tres posibles escenarios para las empresas de bienes de rápido consumo en el fin de la pandemia:

  1. Recuperar: si la transición a la “nueva normalidad” fuera un proceso rápido, comenzando a fines del tercer trimestre de este año, los consumidores y empresas volverán a sus viejos hábitos, patrones y comportamientos.

  2. Reiniciar: si los consumidores pasan más tiempo en cuarentena, es decir, hasta fines del cuarto trimestre del 2020, las consecuencias económicas, financieras y sociales serán mucho mayores y las empresas deberán desarrollar nuevas estrategias para revivir el consumo.

  3. Reinventar: si las restricciones se extienden por 12 a 18 meses, los gobiernos se verán forzados a compensar las severas consecuencias económicas, financieras y sociales, por lo que las compañías deberán repensar su portafolio de productos para satisfacer las nuevas demandas de los shoppers.

Sin embargo, Nielsen cree que la industria de productos de consumo rápido y de alimentos son las menos afectadas por la recesión económica, ya que ha sido una de las pocas categorías cuyas ventas se han mantenido estables en medio de la crisis.

Por lo que la consultora cree que el cambio en los patrones de consumo podrían traducirse en viajes de compra con mayor número de productos en el canal moderno o un incremento en las compras de reemplazo en canales como el tradicional o las tiendas de conveniencia.

Por otro lado, el confinamiento llevó a que las personas gastaran menos en restaurantes, cines, viajes o vacaciones, por lo que este ahorro se está trasladando a la compra de productos para consumo en el hogar. De acuerdo a un reciente estudio de Nielsen, el 78% los latinos declaró que seguirá comiendo en casa durante los próximos tres meses, abriendo oportunidades para las categorías de bebidas y alimentos.

Otro punto importante a considerar, es el aumento a la sensibilidad del consumidor a los precios. Según una investigación de Nielsen, el 57% de las personas son conscientes de los precios que usualmente compran, mientras que el 49% de los consumidores que se encuestaron, mencionaron que comparan precios de las marcas líderes con los de las marcas propias; lo que supone un reto para mantener la fidelidad de los consumidores.

Como menciona Fabiola de la Portilla, Directora Global de Inteligencia en Nielsen “Ante la nueva realidad, tanto en América Latina como en el mundo entero, los consumidores tendrán una tendencia importante a sustituir productos básicos por marcas propias u opciones de menor precio, por lo que las marcas corporativas, deberán repensar sus estrategias promocionales y propuestas de valor para incentivar la compra de productos no básicos y justificar el precio”.

 

Retos y posibles respuestas frente a la “nueva normalidad”

De acuerdo a un reporte de la consultora PWC México, la industria de alimentos y bienes de rápido consumo pueden enfrentar una serie de retos en el inicio de la “nueva normalidad”, y por lo mismo, da recomendaciones para que enfrenten estos cambios de la mejor manera:

  • Consumidor más consciente y responsable de su gasto: Impulsar el desarrollo y gestión minuciosa de capacidades de pricing, propuesta de valor y smart packaging.

  • Búsqueda de experiencias que trasciendan el producto: Hacer un replanteamiento de visión Go-To-Market que aborde cómo llevar productos y experiencias a clientes y consumidores.

  • Priorización de productos con un foco en higiene y bienestar: Comunicar y proveer  transparencia de procesos y/o características de productos, además de gestionar la cadena para garantizar medidas.

  • Preferencia y demanda de servicio en opciones omnicanal: Desarrollar y fortalecer oferta de valor en canal digital y lograr coherencia entre todos los canales / caras al  consumidor.

  • Búsqueda de conveniencia como un producto o servicio: Brindar apoyo a clientes ampliando su oferta en servicios de valor.

  • Priorización en productos de primera necesidad e higiene: Desarrollar propuestas de valor ad hoc para posicionamiento de categorías / productos dentro y fuera de la canasta de primera necesidad.

  • Realidad con interacciones y acceso limitado al consumidor: Generar alternativas tecnológicas de poco contacto con el consumidor.

  • Proliferación del canal y servicios de atención directo al hogar: Priorizar servicios direct-to-home y apalancar / desarrollar capacidades de última milla en clientes – fortalecer el acceso al consumidor final.

  • Complejidad operacional adicional en el servicio a clientes micro: Gestionar modelos de servicio para maximizar el valor de las rutas, lo que garantiza niveles de servicio y permite controlar el costo.

  • Limitaciones económicas por aumento en tasas de informalidad: Servicios de apoyo y tecnificación del negocio para el desarrollo del mercado y prevenir la migración de clientes hacia la informalidad.



Isabel Arrieta 24 de julio, 2020

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