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Ley de Etiquetado en LATAM: ¿Qué cambios ha traído en el consumidor?


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A casi cuatro años de la implementación de los octógonos negros en Chile, la industria analiza el impacto que esta normativa ha traído al sector. En Perú y México están a la expectativa de estas transformaciones.

El 27 de junio de 2016 entró en vigencia la Ley de Etiquetado y Publicidad de Alimentos en Chile, con el propósito de disminuir las altas cifras de sobrepeso y obesidad, que lo sitúan como uno de los países con mayor sobrepeso infantil y obesidad adulta en América Latina, de acuerdo a un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO).

Aunque las investigaciones médicas han determinado que estas enfermedades son multifactoriales, por lo que cada caso se debe evaluar de manera individual, los legisladores chilenos se enfocaron en implementar los octógonos negros para incentivar los cambios de hábitos alimenticios en la población, simplificando las etiquetas nutricionales a través de los sellos “Alto en calorías”, “Alto en sodio”, “Alto en azúcares” y “Alto en grasas saturadas”, que evitan el complejo cálculo de porciones y porcentajes.

Pero a casi cuatro años de su puesta en marcha, la Ley de Etiquetado en Chile aún no tiene estudios que demuestren una baja en los índices de sobrepeso y obesidad en la ciudadanía. Hasta el momento, las investigaciones sobre esta ley se relacionan con la forma en que la gente reacciona a los sellos negros y los cambios en sus hábitos de consumo.

 

Bebidas con azúcar acusan el impacto de la Ley

De acuerdo a los datos entregados por el Ministerio de Salud, el 92,9% de las personas reconocen los sellos, sin embargo, los adultos mayores son los que están menos familiarizados con ellos, siendo además quienes menos consumen productos chatarra. Del grupo que reconoce los octógonos, el 91,6% declara que sí tienen influencia en la decisión de compra.

Además, el 67,8% de los consumidores escogen productos con menos sellos, el 9,7% no compra productos si tienen el rotulado, mientras que el 14,1% declara que compra menos que en caso de que el producto no tuviera sellos. Por otro lado, en relación a los alimentos con octógonos negros, el informe señala que el 78,5% de los encuestados dice que debería dejar de comerlos, hacerlo en menor cantidad o menos veces.

En esa misma línea, un grupo de especialistas de la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos, del Instituto Nacional de Salud Pública de México y del Instituto de Nutrición y Tecnología de Alimentos de la Universidad de Chile (INTA), realizaron un estudio en el que se evaluó el impacto de esta ley en las compras de gaseosas azucaradas en hogares chilenos, comparándolo con las que se hicieron antes de su implementación. Para ello, analizaron las compras realizadas entre el 1 de enero de 2015 y el 31 de diciembre de 2017.

Los resultados de esta investigación se publicaron en la revista Plos Medicine en febrero de este año y revelaron que las compras de gaseosas con azúcar bajaron en un 23,7%, mientras que hubo un aumento de un 4,8% en la adquisición de bebidas sin octógonos negros.

Además, se analizó la compra de bebidas con sellos tomando en cuenta el factor socioeducativo del jefe o jefa de familia, y se concluyó que la baja en las compras de este producto era similar, independiente del nivel educativo. Otro aspecto que sorprendió a los autores del estudio fue la baja en el consumo de jugos y lácteos con azúcar.

De forma paralela, un reciente informe realizado por Nielsen reveló que en Chile, el consumo de agua embotellada aumentó en un 111% en la última década, pasando de de 18 a 38 litros per cápita entre 2008 y 2018, mientras que las bebidas gaseosas azucaradas experimentaron un descenso de un 17% en el mismo período.

 

¿Y los otros países de Latinoamérica?

La iniciativa chilena de los sellos negros fue replicada en Perú, cuya Ley entró en vigencia en junio del año pasado, tras una marcha blanca de cuatro meses, donde comenzaron a circular los primeros productos etiquetados en ese país.

Los resultados de esta medida han sido casi inmediatos, según un sondeo realizado por la consultora Arellano, donde en los dos últimos años se ha elevado en un 5% la penetración de agua embotellada en el país; al elevarse su frecuencia de consumo, pasando de 4,15 a 4,46 veces a la semana.

Paralelamente, la ingesta de gaseosas ha disminuido en un 1% en el mismo periodo, al igual que su frecuencia de compra. Sin embargo, el descenso más dramático lo experimentaron los jugos envasados, cuyo consumo ha bajado en un 14% en los últimos dos años, al igual que su frecuencia de compra.

Además, un informe de Kantar Division Worldpanel reveló que las marcas con octógonos negros bajaron sus ventas en un 11% el segundo semestre del 2019, en relación al mismo periodo del año anterior. Los productos más castigados fueron la mayonesa y las galletas con los rótulos “alto en azúcar” y “alto en grasas saturadas”.

En el caso de México, donde la Ley de Etiquetado fue aprobada en octubre del año pasado y ratificada en enero, la creciente preocupación de los consumidores por las gaseosas altas en azúcar y la entrada de nuevos productos en el segmento, han afectado el desempeño de las compañías productoras, registrando un crecimiento menor al proyectado, siendo de un 11% en valor y de un 1% en volumen en el 2018, según un reciente estudio de Euromonitor International Carbonates in Mexico.

Por esta razón, la industria mexicana está a la expectativa de los efectos que podría tener la implementación de la Ley de Etiquetado en el país, anticipándose que podría tener efectos similares a los vividos por Perú y Chile.

 

“La Ley no resuelve el problema de fondo”

En cada uno de los países donde se implementó la Ley de Etiquetado, existió un intenso debate respecto a las consecuencias que tiene esta normativa sobre la información que reciben los consumidores en relación a los alimentos y cómo influye en sus decisiones de compra.

Una de las críticas que realizó la industria de alimentos a esta Ley, fue que los octógonos negros no entregaban información detallada respecto a la composición real de un producto, lo que a su juicio impide que la gente tome una decisión realmente consciente de lo que va a comprar.

Michel Leporati, Director de Transferencia Tecnológica de la Universidad de Talca y Presidente de la Corporación Chilena para la Protección de los Alimentos, en entrevista con InStoreView, explicó que coincide con esta visión y agregó, “no facilita al consumidor discriminar entre un alimento u otro, porque la señalización es idéntica en el producto que apenas supera el límite máximo de nutriente crítico por cada 100 g o ml de producto, como en el que lo excede por mucho”.

El experto, que el próximo 1º de abril hablará de este tema con mayor profundidad en el webinar “Ley de Etiquetado en LATAM: Luces y sombras para la industria de alimentos”, señaló, “esto a mi juicio tienen dos consecuencias indeseadas, por una parte actúa inhibiendo la innovación en la industria, que bajo esta lógica no logran diferenciarse de la competencia y en consecuencia, restringe las opciones de productos más saludables en el mercado; y por otra parte, los consumidores, al no poder distinguir entre productos, suelen optar por el que resulte más económico”.

Para Leporati, lo preocupante de este punto, “es que a equivalencia de sellos, el producto más económico suele ser de peor calidad nutricional. En consecuencia, tanto del punto de vista de la producción como del consumo, está lejos contribuir a resolver el problema de fondo”.

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Isabel Arrieta 13 de marzo, 2020

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