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Coronavirus y alimentos: nuevas exigencias para la industria


Noticias y Tendencias

Los hábitos que han adquirido los consumidores durante la pandemia, siembran inquietudes en el sector debido a las nuevas exigencias que tendrán que satisfacer.

Sin duda alguna, el COVID-19 se ha convertido en uno de los catalizadores de la transformación más extrema que ha experimentado la humanidad en el último siglo. Costumbres tan cotidianas como salir a comer con amigos, llevar a los hijos al colegio, abrazar a los seres queridos, ir al supermercado o a un centro comercial, se han visto reemplazados por el distanciamiento social, las videollamadas, el teletrabajo y las compras por internet.

El confinamiento que las autoridades han decretado con el propósito de resguardar a la ciudadanía, que en algunas comunas y regiones de Chile se ha prolongado por casi un mes, ha generado cambios en los hábitos de consumo de las personas. Sin embargo, más allá del impacto que generan estas conductas a corto plazo, surgirían nuevas necesidades por parte de los shoppers que podrían acelerar la innovación en la industria de alimentos, y que se prolongarían más allá de la crisis por el COVID-19.

En un artículo anterior se mencionó que, como el Coronavirus se manifiesta de manera más grave en personas inmunodeprimidas o con enfermedades crónicas, los consumidores privilegiarían aquellos alimentos que refuercen sus defensas, por lo que invertir en tecnología que otorgue más y mejores nutrientes a sus productos, y al mismo tiempo, tengan un buen sabor, sería uno de los caminos que la industria podría abordar para mantener la fidelidad de sus clientes.

Pero, esta no sería la única exigencia que el sector deberá satisfacer tras la pandemia.

 

Más calidad y menos riesgos

Una de las mayores dificultades que tiene la enfermedad, es que aún no existen vacunas o medicamentos que garanticen la salud de la población mundial. A eso se le añade que el Coronavirus es sumamente contagioso, porque cada persona infectada puede transmitir el virus entre dos a tres personas, lo que explicaría su rápida propagación a nivel planetario.

Como si esto no fuese suficiente, también existen estudios que revelan que el COVID-19 podría permanecer durante horas en superficies como el plástico, madera, tela, cobre, entre otros; lo que ha generado una mayor preocupación sobre las medidas de seguridad que deben tomar las personas para evitar el contagio. Por lo mismo, en las últimas semanas se ha popularizado la desinfección de las compras con toallitas húmedas o paños con agua y cloro.

Debido a lo anterior, Regan Leggett, Director Ejecutivo de Nielsen Global Intelligence señaló en un informe que en las próximas semanas o meses, hay un factor que debe asumirse con certeza: los consumidores buscarán una mayor seguridad en sus compras, no sólo frente al hecho de ir a un supermercado y pararse frente a una góndola, sino que también, que los productos escogidos estén libres de riesgos y que cumplan con los más altos estándares de calidad y efectividad.

Esta nueva demanda traerá como consecuencia que los proveedores, minoristas y otros agentes de la industria tengan que comunicar a sus clientes por qué deben confiar en sus productos y en la cadena de suministro que los lleva a sus manos. Sin embargo, Leggett cree que a largo plazo y dependiendo del impacto final que tenga el COVID-19 en los mercados de consumo, se podría acelerar un replanteamiento en la forma en que los shoppers evalúan sus compras y los beneficios que son claves al momento de realizarla.

De acuerdo a un estudio realizado por Nielsen en el 2018, un 49% de los consumidores estaba dispuesto a pagar más por la versión premium de un producto si esto garantizaba una mayor calidad y normas de seguridad verificables. Esa investigación reveló además que en América Latina, un 35% de los encuestados señaló que pagaría por una versión “premium” de carnes o mariscos, mientras que un 32% indicó que lo haría por productos lácteos.

Considerando el contexto actual, la consultora cree que este porcentaje se podría elevar, por lo que recomienda a las marcas destacar las medidas que han adoptado para entregarle a sus clientes productos sanos, higiénicos y seguros, sobre todo, en el caso de las categorías más sensibles de contaminación, como los productos frescos.

Y aunque las personas estarían dispuestas a pagar más por un producto más seguro, Nielsen aconseja prudencia respecto al ajuste de precios, con el fin de proteger también la imagen de la marca.

 

Mayor énfasis en lo local

La pandemia ha fomentado que las personas vuelvan a cocinar en sus casas, un aumento en la demanda por productos congelados o en conserva, además de incentivar la compra a través de internet, lo que lleva al sector de alimentos a enfrentarse a un nuevo escenario donde aún hay más dudas que certezas respecto a lo que ocurrirá en el futuro.

Esta preocupación no es exclusiva de la industria de alimentos chilena, sino que se ha convertido en un tema de debate en los distintos países afectados por el COVID-19. En efecto, el Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria de España (CNTA) buscó dar respuesta a estas dudas en su webinar “Cómo se adapta la industria alimentaria al COVID-19”, donde los expertos destacaron el rol que tendrá la seguridad para el sector en los próximos años.

Pero además, coincidieron que la industria productora local podría ser relevante frente a un consumidor cada vez más preocupado por el origen y manipulación de los productos que guarda en su despensa. Porque a mayor lejanía, aumenta exponencialmente la cantidad de personas comprometidas en el recorrido de ese alimento, por lo que son mayores las posibilidades de exposición al COVID-19.

A esta inquietud se suman los sentimientos de empatía y solidaridad que se potencian en las personas en situaciones de crisis, y que en el caso de la comida, se enfoca en aquellos pequeños y medianos proveedores que pueden verse perjudicados por los vaivenes que este problema sanitario puede provocar en su empresa, por lo que la ciudadanía ha comenzado a privilegiar a la producción local de alimentos como una forma de demostrar su apoyo en estos complejos momentos.

Y es probable que esta revalorización permanezca aún cuando la crisis de la pandemia haya terminado.

 


Isabel Arrieta 24 de abril, 2020

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